Super User

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Martes, 11 Septiembre 2018 09:30

La locura del tiempo.

Pasan horas, días, el tiempo no se detiene, y tus pensamientos te arrancan del presente para seguir en la búsqueda de tu destino, de nuevas experiencias. Las personas pasan a tu lado, comparten tu camino, vienen y van... te generan sentimientos variopintos: amor, odio, cariño... A veces, te anclan en el pasado y la añoranza, te sumerges en el idilio del ayer, buscando cómo volver a recuperarlo. Pero el tiempo no descansa y tu camino sigue, tus segundos van contando. Sigues hacia adelante, buscando siempre un futuro prometedor o ansiando una pasada felicidad, persigues una eterna quimera sin observar lo que tienes a tu alrededor, sin tener consciencia de todo lo bueno que te rodea. Sigues corriendo, buscando siempre algo mejor y dejando morir el presente a cada paso. Ignorando los pequeños detalles, los momentos y experiencias verdaderamente importantes. Seguimos soñando y esforzándonos para asegurarnos construir una felicidad futura sin pararnos a "vivir". Sin observar muchas veces, que la tenemos delante. Y tristemente, a veces solemos tender a darnos cuenta cuando ya es demasiado tarde.

 

Por tanto, si me permitís un consejo: Disfrutad del regalo que es vuestro presente y no permitáis que el pasado y el futuro roben vuestra vida.

La sensualidad es un rasgo que puede darse tanto en hombres como en mujeres. Siempre se ha visto la sensualidad como un atributo muy arraigado a la mujer, y vamos a analizarlo desde el prisma femenino, no obstante, se puede aplicar también al hombre.

Es una cualidad estrechamente ligada a las sensaciones, especialmente al deseo. Aunque no lo parezca, no es algo innato, es decir, que se puede llegar a obtener pese a su complejidad. Es importante destacar la dificultad de su consecución porque debemos de trabajar tanto a nivel externo como interno, y tener distintos conceptos muy interiorizados para poder lograrlo. Pero con motivación y constancia se puede conseguir. Vamos a ver qué deberíamos tener presente para poder lograr nuestro objetivo:

Seguridad en si misma: Es un punto clave para poder ser sensual. Se ha de tener un estilo individual, una personalidad única. Nuestro propio autoconcepto ha de diferenciarnos de los demás. Saber cuales son nuestros puntos fuertes y como potenciarlos de una forma natural.

Hablamos de personas que se quieren a sí mismas, que tienen una autoestima sana y equilibrada. Mujeres empoderadas, fuertes e independientes. Que saben proyectar y exteriorizar todo su potencial.

Importancia de los sentidos: Una mujer sensual se deleita viendo, saboreando, oliendo, tocando y degustando. Por esto mismo, van a recrearse con cada sensación sensitiva y cuidarla al detalle en su propia persona, (modulación y manejo de la voz, manera de oler, forma de vestir en relación con su personalidad, etc.).

Cultivar el intelecto: Es un aspecto sumamente importante para llegar a desarrollar la sensualidad.

Una persona tosca, vulgar o ignorante, difícilmente podrá ser sensual. No es necesario ser una erudita, pero si poder tener diferentes temas de conversación, versátiles y fluidos. Hay que estar al día en cuanto a la actualidad informativa, dominar distintos campos de conocimiento y saber desarrollarlos de forma amena, audaz e inteligente, adaptándose al nivel de los interlocutores. Ha de evitarse parecer artificial, pedante o narcisista. La rigidez de pensamiento y la soberbia, son actitudes debemos evitar.

Saber estar: Según expone el experto en protocolo Carlos Fuente: “Saber comportarse de acuerdo al entorno en el que te encuentres, sin que ello suponga la pérdida de tu propia personalidad”.

Los buenos modales y la correcta educación son importantes y nos otorgan elegancia, actitud muy compatible con la sensualidad. La prudencia, la discreción y la sencillez son pilares fundamentales del saber estar. Algunas características que deberíamos trabajar serían:

- Conservar la calma ante situaciones adversas.

- Cuidar nuestro lenguaje tanto verbal como no verbal.

- No buscar protagonismo ni alardear de los méritos personales.

- No emitir juicios de valor dañinos, ni hacer preguntas incómodas, sabiendo en todo momento cuando hablar y cuándo callar.

- Saber escuchar y respetar el turno de palabra.

- Ser conciso evitando la reiteración de ideas o sucesos.

- Ser comprensible, amable y cordial.

Mantenerse en forma: Con ello no quiere decir que tengamos que tener un cuerpo escultural o perfecto, pues siempre habrá diferentes gustos en este aspecto, y, según lo hablado, lo natural es más relevante que lo artificial. Sin embargo, mantener una cierta actividad en nuestro cuerpo, nos aporta agilidad, ayudándonos a dominar nuestros movimientos más fácilmente.

Además, sin necesidad de ser grandes deportistas, el ejercicio físico nos ayudará a vernos más sexys, que pese a no ser un atributo indispensable para ser sensual, es algo que suma positivamente.

Dominio de los movimientos: Cuidar la higiene postural, saber como moverse de forma sutil, sugerente y elegante. Una mujer sensual maneja todo lo que hay a su alrededor, sabe qué hacer y cómo moverse para atraer miradas y cautivar corazones de una manera armoniosa y natural. Como expusimos anteriormente, la importancia de los sentidos es algo fundamental.

Ser positiva: Tener un audaz sentido del humor y saber manejarlo según el interlocutor. Una persona constantemente decaída y pesimista, no suscita atracción alguna.

Ser emprendedora, ingeniosa y divertida son atributos muy seductores, (sin olvidarnos de saber estar en cada momento y ocasión).

Mantener la intriga: Sugerir sin mostrar todas las cartas, dando cabida a la imaginación. Saber decir que no en determinadas ocasiones y lograr verse como un reto para el/la interesado/a. El erotismo siempre ha de primar ante sexualidad. Alimentar la fantasía y el anhelo de descubrir más es una de las herramientas básicas de una mujer sensual.

Jueves, 08 Marzo 2018 12:29

Amar en su justa medida

A veces las relaciones se pueden desequilibrar por un exceso de amor de uno de sus componentes. La necesidad de una reafirmación constante de cariño y compromiso puede rebosar las ganas del otro, influyendo negativamente en su atención e ilusión ante el futuro del compromiso.

El echar de menos a tu pareja, a veces es positivo para aumentar el deseo y valorar la relación sentimental en la que te encuentras.

En numerosas ocasiones, coincido en consulta con personas a las que el “amar” les ha sobrepasado, no gestionan bien sus emociones ante la persona con la que están y se empachan ellos mismos o indigestan a su compañero, haciendo que su futuro juntos se envenene o se desvanezca.

Normalmente, cuando nos encontramos ante estas situaciones de excesivo énfasis emocional, se suelen dar finales poco esperanzadores a la hora de buscar una relación sana: La persona a la que se quiere puede alejarse al sobrepasarle la intensidad de nuestra actitud. Por otro lado, puede conocer nuestra dependencia y aprovecharse de la situación manipulándonos a su antojo. O bien, ser también dependiente y llevar una relación doblegada por la vehemencia e inestabilidad.

Cuando amar a otro se convierte en una necesidad tan obsesiva, dejamos de querernos a nosotros mismos, de prestarnos atención, de valorarnos, perdiendo así nuestra propia identidad. Creamos un vínculo dependiente y dañino, muy tóxico para ambos.

Hemos de tener presente que para poder disfrutar de una relación saludable, nos tienen que querer como somos, no como pretenden que seamos. Es cierto que por medio de la negociación y la comunicación hemos de aprender a adaptarnos al otro, pero no a costa de perder nuestra forma de ser, nuestra personalidad.

Por tanto, para poder amar de forma saludable a la gente que me importa, primero hemos de querernos y respetarnos a nosotros mismos. Y si eso no lo acepta la persona que tenemos al lado, es muy probable que no sea la persona indicada.

Jueves, 08 Marzo 2018 12:28

Acoso escolar o bullying

El bullying o acoso escolar puede darse en cualquier tipo de centro educativo manifestarse por diversas causas, como por ejemplo:

Causas personales, como son la baja autoestima o la necesidad de aprobación o pertenencia grupal.

Causas a nivel familiar, como son la imitación de progenitores violentos, o la falta de atención recibida en familias desestructuradas, etc.

Las víctimas diana del acoso suelen ser compañeros pertenecientes o asociados a un determinado grupo que aún no está adaptado a la sociedad de forma normalizada como puede ser el colectivo homosexual. También puede darse en personas inseguras con baja autoestima, tímidas o con pocas habilidades sociales.

Cuando hablamos de acoso escolar no solo nos referimos a golpes o empujones, característicos del bullying físico. También se dan otro tipo de acosos:

El psicológico, caracterizado por chantajes, persecuciones, manipulación, amenazas, etc. Acrecentando así el temor en la víctima.

El verbal, donde se dan acciones no corporales con el fin de discriminar. Por ejemplo los insultos, difundir rumores, o reírse de la persona diana.

El sexual, es posiblemente el más complicado de intervenir, ya que hay muchas personas que no admiten que haya niños que lleven a cabo este tipo de conductas: Hacer referencia a zonas íntimas, presionar para que haga algo que no quiere, inducción o abuso sexual, etc. Dentro de este tipo de acoso incluimos el bullying de carácter homófobo.

El social pretende aislar a la persona del resto del grupo, ignorándole y excluyéndole de toda actividad para evitar que adquiera un sentimiento de pertenencia grupal.

El cyberbullying, acoso con una problemática muy seria a causa de la gran visibilidad y difusión de los maltratos, además de salvaguardar la identidad del acosador eximiéndole de culpas o responsabilidades

El acoso en las aulas no solo tiene efectos negativos para las víctimas, también se dan en el acosador y el las personas que participan pasivamente de este acto.

En los acosadores disminuye su empatía, desciende su comprensión moral, se refuerza un modo de relacionarse violento no aprendiendo a desarrollar formas de comunicación y vinculación social no agresivas, y aumenta la posibilidad de delinquir.

Con respecto a los espectadores, puede desarrollarse una insensibilidad ante la violencia, las injusticias y el sufrimiento ajeno, viendo el maltrato como una respuesta normalizada. También pueden aflorar miedos ante los agresores e inseguridades de actuación. Pueden sentir frustración por no actuar o defender sus ideas aumentando sus inseguridades.

En las víctimas de acoso se observa una sintomatología muy diversa que no acaba en la adolescencia si no se trabaja. Normalmente sufren de estrés, problemas de autoestima, trastornos psicosomáticos, ansiedad, depresión e incluso en casos muy graves ideación o conducta suicida.

El bullying no afecta únicamente en el momento de su desarrollo, en edades adultas, las personas acosadas en su infancia sufren problemas emocionales y de comportamiento. El daño psicológico no desaparece si no es tratado, mas bien perdura con ellos, causándoles desajustes psicosociales y problemas psicológicos, (tienen mayor tendencia a sufrir agorafobia, ansiedad, depresión y conductas antisociales). También pueden originar síntomas psicóticos; hay estudios que indican que los niños que han sufrido acoso escolar tienen mas probabilidad de sufrir alucinaciones, delirios o ideación paranoide en la adolescencia.

Para detectar el bullying hemos de observar si el menor ha sufrido algún cambio de conducta. Como por ejemplo: cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, no querer asistir a clases, ver que tiene más moretones o golpes de lo habitual, notar que está mas retraído y/o hipervigilante, se queja de dolores de cabeza o de estómago frecuentes, pierde objetos con frecuencia, está triste sin motivo aparente, tiene el denominado síndrome del domingo por la tarde, etc. Una vez detectado hemos de hablar con él para que se sienta apoyado y comprendido, y con el colegio para que tome las medidas necesarias. También se ha de tener presente, si el niño lo demanda o la sintomatología no mejora, el acudir a un profesional.

Para prevenir el bullying, a todos los espectadores pasivos, hemos de educarles en evitar apoyar al acosador y sensibilizarles ante el sufrimiento de la víctima. Si un agresor no siente el apoyo o admiración del público, no continuará ejerciendo la violencia o la reducirá notablemente.

Normalmente, nadie piensa que puede llegar a ser una víctima de maltrato, pero la realidad es muy diferente. El maltrato generalmente no se da de forma brusca, más bien tiene maneras muy sutiles de aflorar en una relación. Vamos a hablar de diferentes puntos a tener en cuenta para poder identificar algunas señales que nos indican que se puede estar dando una situación de maltrato psicológico y emocional:

Control excesivo: Mi pareja controla mi economía, el dinero que gasto, dónde estoy a cada momento, cuando entro y salgo; controla mis redes sociales y mi teléfono móvil. Siento que he de darle explicaciones en todo momento de lo que hago y del por qué lo hago.

Culpabilidad distorsionada: Me hace chantaje emocional, siempre me echa la culpa de todo lo sucedido, me hace sentir responsable de sus problemas. Puedo sentirme culpable de opinar en público si su opinión es contraria, culpable por salir con amigos, por visitar a la familia o incluso por caer enfermo o por no querer mantener relaciones sexuales en un momento determinado.

Celopatía: Más signos de control. Me limita la ropa con la que salgo o los amigos que puedo frecuentar. Me desvaloriza. Se enfada constantemente cuando quedo con gente que no aprueba.

Sentimientos de inferioridad: Nunca me agradece nada, minimiza mis problemas, resta importancia a mis logros personales, me recuerda constantemente mis errores y debilidades. No cuenta con mi opinión, me hace dudar de mis capacidades, siempre valora más a los demás, utiliza la comparación para desvalorizarme, me indica que sin él no sabría seguir adelante.

Miedo: A sus enfados, a contarle algo, a ser uno mismo. No puedo ser natural con mi pareja, dejo de explicarle mis problemas, siempre cedo yo por temor a sus represalias. Dejo de hablar en público por miedo a sus reacciones o por si le molesta, cambio mi forma de ser y actuar. La manera de dirigirse a mi ha cambiado de cordial y atenta a imperativa y exigente.

Luz de gas: Intenta conseguir que dude de mis percepciones, mis razonamientos y mis actos, de esta forma anula mi voluntad generando una dependencia absoluta hacia él . Se trata de un lavado de cerebro por medio de una sutil y progresiva manipulación psicológica.

Las cachimbas o shishas son instrumentos de origen oriental utilizados para fumar tabaco, y actualmente, están muy de moda entre la gente joven, ya sean fumadores convencionales o “no fumadores”. Existen grandes mitos acerca de los riesgos que pueden generar en la salud de los que se unen a esta peligrosa moda. Aquí podemos analizar algunos de ellos:

- Los compuestos cancerígenos que todos conocemos de los cigarros, están igualmente en el tabaco utilizado para las shishas, es más, están en mayor dosis si los relacionamos con el tiempo de exposición de uno y otro. Según un estudio de la Universidad de Pittsburgh, si comparamos la toxicidad a la hora de fumar una cachimba o un cigarrillo, encontramos que fumando con la pipa de agua obtenemos 125 veces mas humo, 25 veces más alquitrán, 2,5 veces más nicotina y 10 veces más monóxido de carbono. Esto es debido a que la duración de una shisha oscila entre 40 minutos y una hora mientras que el cigarro se fuma en pocos minutos. Según la opinión de investigadores de la Universidad de Maryland, fumar una cachimba puede equivaler a unos 20 cigarrillos.

- Hay personas que creen que es más sano fumar en estos dispositivos porque el agua filtra el humo del tabaco o que el humo en parte es vapor de agua, pero esto no es cierto. El agua no se calienta tanto como para generar vapor y en ella se concentran el humo y su sabor pero no actúa como filtro. Es más, al fumar con pastillas de carbón probablemente estemos añadiendo tóxicos, ya que inhalamos el gas producido por la combustión del mismo, sustancia que también es altamente nociva para nuestra salud.

- Otra creencia popular es que al producir un humo menos irritante y más suave, no es tan perjudicial, pero realmente la inhalación del tabaco seco siempre va a ser más corta que la de las pipas de agua. Por cada aspiración en una shisha, una persona puede llegar a inhalar 900.000 mililitros, mientras que con el cigarro convencional, no superan un máximo de 600 mililitros. Teniendo esto presente y que ambos tabacos tienen compuestos dañinos para la salud, se desmonta el falso mito.

- Hay personas que piensan que el tabaco de la cachimba es más sano, pero realmente hemos visto que tiene los mismos tóxicos que el tabaco normal. También se ha de tener cuidado con el tipo de tabaco que se compra, ya que hay algunos que no están regulados correctamente, y las cantidades de nicotina o sustancias perjudiciales que indican no se ajustan con la realidad y/o lo permitido por la ley.

Con todo ello no queremos suponer que las cachimbas sean más perjudiciales que el tabaco convencional, pero si que son nocivas y que también afectan a la salud. Con respecto a su posible dependencia, si el tabaco lleva nicotina, se puede generar una adicción, aún así, todavía hay pocos estudios que expongan todos los riesgos que pueden implicar. El principal peligro actual radica en que están asociadas a algo relajante, no perjudicial, no peligroso e incluso hay personas que las vinculan con una vida saludable, cuando la realidad es totalmente diferente.

Jueves, 08 Marzo 2018 12:24

El peligro del alcohol (II)

Hemos visto que se pueden diferenciar distintos tipos de bebedores o alcohólicos por su dependencia, control y consumo. Todos ellos, van a pasar por distintas fases según el grado de adicción que desarrollen. Según la clasificación de E.M. Jellinek podemos diferenciar 4 fases:

Fase pre-alcohólica: La persona utiliza el alcohol como una vía de escape ante el estrés o los momentos difíciles. Asocia el alcohol con la fiesta, la diversión o el alivio. El individuo no imagina que pueda desarrollar una dependencia y continúa consumiendo, provocando cambios en su cuerpo que aumentan la tolerancia a las bebidas. Cada vez aguanta más el consumo sin embriagarse. No repara en el aspecto negativo del alcohol ya que considera que sabe beber y siempre va a mantener el control del consumo. En esta fase no se dan problemas de funcionamiento a nivel psicológico, físico o social.

Fase prodrómica: Se desarrolla de forma lenta pero progresiva. El alcohol empieza a ser el protagonista en los pensamientos del consumidor. Se inicia una necesidad imperativa de consumir y una culpabilidad por su comportamiento. Consume a escondidas de los demás, le resta importancia al problema y se muestra irascible con cualquier referencia al alcoholismo que le puedan hacer. Comienza a tener amnesia alcohólica (lagunas mentales). Aparecen los primeros síntomas psicológicos causados por el alcohol: remordimientos, culpabilidad, cambios en el estado de ánimo, etc.

Fase crítica: Desarrollo de la enfermedad como tal. Pérdida de control y dependencia al alcohol. Su conducta es recriminada por sus amigos y familia, empieza a tener problemas laborales y sociales. El individuo desarrolla una conducta hostil con ideas de grandeza y fanfarronería como método de autodefensa por las críticas externas. Comienza el autoengaño. Puede cursar con períodos de total abstinencia a causa de los remordimientos o bien para evitar la presión social y demostrar su control ante la bebida. Cursa con apatía, indiferencia ante todo lo que no esté relacionado con el alcohol, trastornos en la alimentación, disminución de la líbido, celopatía sexual, consumo en ayunas y primeras hospitalizaciones. Aparecen los primeros síntomas físicos del consumo.

Fase crónica: La persona sufre un notable deterioro en las diferentes áreas de su vida, (física, psicológica, laboral y social). Su consumo es diario, y si no pude acceder al alcohol, aparece el síndrome de abstinencia. Su capacidad de elección en el tipo de bebida disminuye o desaparece. Desarrolla una obsesión adictiva y dependiente que le obliga a consumir cualquier tipo de sustancia alcohólica, pudiendo llegar a ingerir productos que se encuentran fuera de las bebidas aptas para el consumo, como por ejemplo colonias o desinfectantes. Aparece un notable deterioro de sus capacidades cognitivas y mentales. Disminuye el nivel de tolerancia al alcohol. Aparecen temblores y el posible desarrollo de una psicosis alcohólica.

 Como conclusión, se ha de tener presente que el alcoholismo es una enfermedad muy grave que no se debe subestimar. Puede llevarte a una hospitalización definitiva y finalmente a la muerte a causa de las diversas enfermedades y problemas derivados de la adicción en sí, ( hepatitis alcohólica, cirrosis hepática, neuropatía alcohólica, pancreatitis, problemas cardiovasculares, encefalopatía de Wernicke, psicosis alcohólica, demencia, depresión, etc).

Jueves, 08 Marzo 2018 12:23

El peligro del alcohol (I)

La adicción al alcohol es una enfermedad bastante común en España. Desde la antigüedad, el alcohol ha sido protagonista de fiestas, celebraciones y ritos religiosos. Actualmente el no beber resulta extraño y, en determinadas ocasiones, puede generar burlas o rechazo, sobre todo en los grupos de adolescentes que se inician en la bebida. La responsabilidad de ello lo tiene en cierta medida la sociedad y las costumbres populares: “brindar con agua trae mala suerte”, “para echar un trago cualquier bota es buena”; incluso en la religión católica, el vino tiene un papel destacado.

Como droga legal y normalizada, no se suele tomar conciencia de la gravedad que implica desarrollar dicha adicción. Las personas que consumen habitualmente, consideran que tienen un control de la ingesta alcohólica y que no presentan ningún tipo de problema, pero no siempre es así.

A lo largo de la historia ha habido numerosas clasificaciones para estructurar, delimitar y estudiar a las personas con adicción al alcohol. E. M. Jellinek diferenció distintas fases evolutivas de la enfermedad y varios tipos de bebedores y/o alcohólicos. Según el consumo, el control del mismo y la dependencia a la bebida, podemos destacar cinco tipos diferenciados:

Bebedor Alfa: Son personas con un consumo de alcohol vinculado a una necesidad totalmente psicológica. Consumen para mitigar los efectos de una enfermedad mental o médica. Pero no son personas alcohólicas dependientes ya que pueden mantener el control de su consumo, no existiendo por tanto un síndrome de abstinencia.

Bebedor Beta: Son bebedores sociales que no mantienen una dependencia como tal y que presentan un control del consumo. Su ingesta es regular y excesiva, lo que  puede dar lugar a un desarrollo de problemas físicos derivados, (gastritis, cirrosis, etc.).

Alcohólico Gamma: Existe una dependencia física y psicológica pudiendo dar lugar a un posible trastorno mental subyacente. Cuando consumen pierden el control desarrollando una gran dependencia hacia la bebida. Dentro de este grupo se encuentran los alcohólicos crónicos. Pese a su adicción, pueden conseguir largos periodos de abstinencia. La progresión de la enfermedad es rápida.

Alcohólico Delta: Son bebedores sociales que no pueden pasar sin ingerir alcohol durante un largo periodo de tiempo. Tienen dependencia física y psicológica pero suelen mantener el control de su consumo, por tanto rara vez se emborrachan. El desarrollo de la enfermedad es lento.

Alcohólico Épsilon (dipsomanía): Son bebedores episódicos. Su consumo es gradual. Pasan períodos de abstinencia o consumo moderado, intercalados con épocas de ingesta masiva. Suelen presentar un descontrol ante el consumo y desarrollan problemas conductuales.

Jueves, 08 Marzo 2018 12:22

Deficiencia auditiva y salud mental

El diagnóstico y tratamiento de la salud mental en personas sordas, plantea una serie de dificultades y problemas que no se dan en la población oyente. Las barreras de comunicación y la desinformación impiden que se pueda realizar una terapia efectiva y eficaz.

Hace tan sólo unos pocos años, a los sordos se les consideraba deficientes mentales, y, en la actualidad, las personas oyentes les siguen etiquetando con la palabra “sordomudo”, afirmando que no pueden hablar y por lo tanto identificándoles con una discapacidad añadida. En la actualidad, aún se dan casos de profesionales de la salud que juzgan a las personas con deficiencia auditiva sin tener el conocimiento suficiente sobre su cultura, su lenguaje y su forma de vida. Todo ello provoca malos diagnósticos y resultados erróneos que han acarreado y acarrean serios problemas de salud mental en las personas sordas.

Pero no sólo la desinformación en los profesionales de la salud pueden acarrear problemas. La educación parental también a veces aumenta la barrera desinformativa a la que se enfrentan. Una mala gestión relacional, la sobreprotección o la no aceptación paterna, influyen en las personas sordas de forma muy negativa.

La sordera, al ser una discapacidad no visible, en numerosas ocasiones, los padres intentan taparla y buscan que su hijo sea “normal”. No es negativo intentar que el niño aprenda la lengua oral o mejore su audición por medio de logopedas, aparatos u operaciones. Pero no hemos de olvidar que tiene una discapacidad y hemos de aceptarla como tal para que él también lo haga. Los sordos prelocutivos desarrollan como lengua materna la lengua de signos y necesitan aprenderla para una correcta adquisición del lenguaje. Si se intenta obviar y forzamos a que el niño aprenda exclusivamente la lengua oral, puede que la adquisición del lenguaje sea tardía con los problemas que esto puede acarrear a nivel cognitivo y social.

La información tanto de los padres como de los profesionales con respecto a la Cultura Sorda, la Identidad Sorda, la Lengua de Signos y todo lo referente a dicha Comunidad, va a evitar caer en numerosos problemas y va a afectar positivamente en el sano desarrollo de la persona sorda.

Afortunadamente, poco a poco, cada vez hay más información sobre las personas sordas y una mayor concienciación con respecto a su problemática en cuanto al acceso a la salud mental. Un ejemplo de estos avances es la Unidad de Salud Mental para Personas Sordas del Hospital Gregorio Marañón en Madrid.

Jueves, 08 Marzo 2018 12:15

La importancia de la educación infantil

Al nacer, necesitamos adaptarnos y aprender del entorno para poder evolucionar. Normalmente los niños fijan su atención en las figuras de referencia de sus vidas que son los padres. Pero todos los adultos o niños mayores pueden ejercer influencia en el aprendizaje del niño.

La imitación es algo innato para el desarrollo del aprendizaje en seres humanos. Los niños observan e imitan palabras, acciones, aficiones, gestos e incluso las emociones pueden ser aprendidas.

Muchas fobias y comportamientos son aprendidos por la educación recibida y afectan a la personalidad de nuestros hijos. Hay que tener cuidado e intentar no proyectar en ellos nuestros miedos e inseguridades. Si controlamos bien nuestras emociones delante de ellos, haremos que nuestros hijos aprendan a gestionarlas. Su conducta puede ser el reflejo de lo que les mostremos.

La buena comunicación es una herramienta fundamental para conseguir que asimilen nuestro amor hacia ellos, pero también para que acepten que hay unas normas comportamentales que seguir y unos valores en la vida que tener en cuenta.

La respuesta social paterna es uno de los refuerzos más deseados por los niños, tenemos que evitar darle esa atención de una forma negativa, (cuando hagan algo malo), y obsequiársela siempre en los momentos de buen comportamiento, haciéndoles ver el por qué de nuestra atención con refuerzos verbales y cariño. Es la mejor forma de asegurarnos una repetición de esa conducta por parte de nuestros hijos.

Aquí les dejo un video del famoso experimento de A. Bandura sobre psicología social donde se reafirma cómo los niños aprenden las conductas de los adultos por la observación y la imitación:

 

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